Rodrigo De la Sierra
Dora estaba lo que le seguía de loca y yo no quería discutir más con ella, tenía que cortarla, tenía que atender lo que era mi prioridad y en ese momento esa era Sandra y el nacimiento de mi hijo, tenía que luchar por llegar a tiempo y estar platicando o lo que sea con la loca de Dora, no iba a ayudarme. Para mi buena suerte, el taxi llegó y yo me subí a él y en cuanto lo hice, me despedí de Dora.
–Te busco mañana para ponernos de acuerdo con lo restante del dinero – Le dij