En cuanto Felipe escuchó estas palabras, se enfureció. Desabrochó los botones de su camisa, la tiró al suelo y entró directamente en la ducha, ignorando sus amenazas.
Tan pronto como el agua fría comenzó a correr, la figura de Clara apareció detrás de la puerta de vidrio.
—Guardaespaldas. ¡Guardaespaldas! ¡Guardaespaldas! Te doy 5 segundos. Si no sales, llamaré a mamá para que te castigue. 1, 2, 3...
Felipe estaba furioso. Viendo que Clara estaba a punto de llamar a alguien, cerró rápidament