Matías estaba a punto de mirar en esa dirección cuando Clara se acercó primero.
Su actitud era tranquila, ni sumisa ni arrogante, sin expresión de alegría ni tristeza. No mostraba ninguna presunción ni nerviosismo. Habló con una voz calmada:
—Hola, vine a recoger a Felipe.
Todos la miraron, quedaron atónitos. ¿Ella? ¡¿Es ella?!
¿Es esta la mujer que se rumorea que es más feroz que una leona?
Esto no tiene sentido. Es tan dulce, hermosa y encantadora. Con su apariencia tan agradable y su ju