Garrison entró en pánico. Rápidamente ocultó el extraño brillo en el fondo de sus ojos, luego se golpeó en la cabeza.
“¡Uf! Mírame. Solo tomé unas copas en nuestra fiesta de compromiso y me emborraché tanto que hasta me equivoco de nombre. Lo siento, Tiria”.
Sotiria frunció los labios.
“Está bien. Por favor continua. ¿Por qué este es tu último día en estos puentes?”.
“Porque he cumplido con éxito mi promesa”. Garrison, de apariencia imponente, la miró fijamente. El amor en sus ojos parecía l