Charlotte se detuvo. Una gruesa capa de lágrimas le había nublado la visión, impidiéndole ver bien el rostro de Zachary. “Voy a Bahía Azul. Si Bryson está muerto, su…”.
La palabra “cadáver” se sentía demasiado cruel. Charlotte no se atrevió a decirla.
“Él podría estar allí. Voy a llevarlo a casa”.
Ella corrió apresuradamente hacia la puerta antes de que pudiera terminar de hablar.
“¿Cuándo aprenderás?”.
Su voz clara y melodiosa resonó detrás de ella.
Las piernas de Charlotte se negaron a m