CAPÍTULO CINCUENTA Y OCHO
La música estaba alta, la pista a reventar de gente y el calor era sofocante.
Todos bailaban al ritmo de la salsa que mezclaba el Dj en la discoteca “Latín Fest”. La buena onda vibraba al igual que la sangre caliente, pero Emily tan solo se apartó de todo aquel que la invitó a bailar, buscando a su amiga.
Se maldijo un par de veces, porque nunca se había sentido cómoda en estos ambientes.
Las luces flúor la mareaban al igual que la bola brillosa que giraba y giraba.
Au