CAPÍTULO CIENTO DIECIOCHO
Emily sostenía en brazos a Nate que miraba con atención el ataúd listo para bajar a las profundidades de la tierra. El pequeño tenía una sonrisa en su rostro, ya que él creía firmemente que su mamá le había visitado, a través de aquella paloma blanca que vio en la sala del velatorio.
Por otro lado, Ada corría por el césped, que Adrián y Alex le seguían los pasos para que no se tropezara y cayera al suelo.
En tanto Marie se puso un poco más lejos del tumulto de person