CAPÍTULO CATORCE
La mañana del sábado había llegado más luego de lo esperado.
Era pleno verano y el sol ya pegaba en los grandes ventanales que estaban abiertos, los rayos solares otorgaban luminosidad y tranquilidad a todo el departamento en el cual predominaba el color blanco.
La brisa fresca marina movía las cortinas y erizaba la piel de Aiden, que estaba tan solo en bóxer azul, cocinando un simple desayuno para Emily.
Huevos, tostadas, jugo natural y café. Era un clásico que ambos amaban, p