La señora Rebeca de Walton era una mujer bajita, con porte de esas mujeres que saben que tienen el poder.
Al principio, cuando le presentaron a Emely a la señora, sintió que le intimidaba, sin embargo, después que las dos se sentaron a la mesa y conversaron un poco, notó que era una mujer seria, pero con mucha humildad.
Le sorprendió cuando ella la llamaba por su nombre con muchísima naturalidad, como si estuviera acostumbrada a decir su nombre.
—Ian nunca había durado tantos años con una mujer