Las chicas llegaron a la entrada de la sala de reuniones y vieron que los empleados ya estaban entrando y algunos hablando entre ellos.
Vieron que un grupo de hombres comenzaron a acercarse desde el pasillo que conducía a los ascensores. El administrador los acompañaba y hablaba con uno de ellos.
Emely los observó con detenimiento e impresión. Luciano era el hombre con el que el administrador hablaba.
Y entonces, Luciano logró verla y desplegó una gran sonrisa entusiasmada, botando aquella seri