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~ El punto de vista de Isabella
Me incliné hacia el asiento, decidida a dejar que el misterio se desvelara. El coche se deslizaba con suavidad al salir de los terrenos del palacio, y pronto nos encontrábamos conduciendo entre exuberante vegetación y carreteras sinuosas. La vista exterior era relajante, con solo árboles, colinas y alguna que otra granja. Sentíamos que estábamos escapando del mundo por un rato.
Al cabo de un rato, nos desviamos de la carretera principal y entramos en un sendero de tierra que nos adentraba en el bosque. Miré a mi alrededor, con curiosidad por saber adónde me llevaba.
—Ya casi llegamos —dijo Lucian al notar mi expresión de desconcierto.
Finalmente, los árboles se separaron y llegamos a un claro apartado. Me quedé sin aliento al verlo. Frente a nosotros había un hermoso lago, cuyas aguas brillaban bajo el sol como un millón de diminutos diamantes. El aire olía fresco y las flores silvestres crecían por todas partes. Cerca de la orilla, había una manta d