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~ El punto de vista de Isabella
Al despertar, sentía la cabeza pesada y la visión borrosa. Parpadeé un par de veces para intentar orientarme; la tenue luz de la habitación proyectaba largas sombras en las paredes. Al disiparse la niebla de mi mente, reconocí el entorno y mi corazón se detuvo.
Estaba de vuelta en mi antigua habitación. No era el acogedor espacio que compartíamos Lucian y yo en el palacio, sino la pequeña y sofocante habitación de la casa de mis padres adoptivos. El papel pin