Mundo ficciónIniciar sesiónSergey no se aparta de mi lado en ningún momento, aunque la espera se me hace eterna, al momento de escuchar mi nombre desde la oficina del médico, siento que es demasiado pronto, pero me levanto y decido enfrentarlo, tal como he enfrentado antes la misma enfermedad.
Sergey me abre la puerta, el consultorio es familiar, y el medico sonríe amablemente mientras s epone de pie
- Amara, que bueno verte - dice a modo de saludo, le tiende la mano a Sergey - Señor Lazarev, un placer<







