137. Sergey
Mientras estoy en la ducha, no puedo evitar llorar de impotencia nuevamente, habíamos estado tan pero tan cerca de encontrar a Iván que me costaba asimilar el hecho de que Malcolm se nos había escapado justo frente a nuestras narices.
Al llegar a la casa de Nadine habíamos visto un par de coches dejando el lugar, pero ninguno había parecido sospechoso, en ninguno de ellos estaba Malcolm, o eso pensábamos.
La casa de Nadine estaba hecha un desastre y habíamos perdido tiempo en todo el rollo de