131. Amara
Sergey me abraza con fuerza mientras me consuela, sé que está molesto, puedo verlo en su madníbula apretada y su espalda tensa, y yo no puedo evitar sentirme triste y vacía, yo simplemente había estado en la cocina, intentando cenar algo ya que Ivan a pesar de estar cansado había tardado mucho en dormirse, mil temas rondando por mi cabeza, la idea de que Klaus podía estar intentando llegar a mi nuevamente, era aterradora, pero la mujer había aprovechado el primer momento en que eramos solo las