122. Sergey
Miro con cuidado la marca que ha dejado la mesa en la frente de mi hijo, y no puedo evitar sentirme mal a pesar de que fue inevitable y un accidente.
Janne me mira con ojos abiertos y asustados, llenos de lágrimas, ella había estado jugando con su hermano e Igor, por lo que probablemente se sentía culpable al haber propuesto el juego.
-¿Qué pasa, linda?- pregunto evitando sonreír, la forma en que se preocupaba por su hermano era adorable
- ¿Iván está bien?- preguntó ella con un puchero. yo asie