—Lo que nos alegra de ustedes, es que han aprendido a amarse y eso es importante, porque, aunque sean marcadas por amor, a veces las cosas no siempre resultan, ver como hacen un ritual de separación es doloroso.
—Pero ustedes van de maravilla, sigan así jóvenes cachorros.
Sin decir nada más se van, mi abuela se ha colgado del brazo de su pareja feliz y contenta, sus colas no paran de moverse. Una vez que se pierden de mi vista, regreso la mirada a mi prima, que tiene la boca abierta que parece