—Dentro de poco, Gaia nos va a bendecir... seguramente se formarán muchas parejas en la aldea como siempre.
Nos tomamos de las manos y entrelazamos nuestros dedos, yo lo aprieto con algo de fuerza, odio admitir que tengo miedo de que esos días lleguen, ya no por tener crias con Reese, sino por las sombras.
—Para esas fechas ¿No deberías volver a tu aldea? Imagino que tu padre querrá que vuelvas para buscar pareja.
—Le he dicho que no voy a ir, que tengo a alguien aquí y tiene ganas de conocerte