Ella lanza el golpe, pero nunca llega el dolor ni el escozor que le sigue, es más... no siento nada. Medio abro mi ojo izquierdo para saber que ha sucedido; del miedo que sentí cerré los ojos repentinamente. Sorprendida, abro mi otro ojo y miro con asombro como Reese ha agarrado de la muñeca a Bianca, impidiendo que me golpee en la cara.
—Yo soy su novio... ¿Por qué querría ella quitarte el tuyo? — Espeta de forma fría y seria.
—¿¡Que?! — Exclaman todas las porristas, incluyéndola a ella.
—D-De