—¡Vete Donna! — Me grita entre la penumbra.
Asiento con la cabeza y empiezo a correr a todo lo que dan mis piernas, las piedras del suelo se clavan en mis pies, emitiendo un dolor agudo, miro por encima de mi hombro y no logro distinguir nada, pero no dejo de correr.
Mi respiración esta agitada al igual que todo mi ser, estoy bastante confundida por lo que está ocurriendo y tengo miedo de que algo malo le pase a Reese, al no escuchar nada a lo lejos, detengo un poco el paso y apoyo mi espalda c