—¡Te someterás a la voluntad de los ojos dorados de Gaia y a su descendencia! — Vocifera con fuerza e imponencia.
Reese empieza a caminar conmigo todavía en brazos, siento como me estrecha con más fuerza para evitar que salga corriendo despavorida hacia el bosque; que muy probablemente me termine perdiendo. Miro de reojo por unos instantes por encima de mi hombro y veo al líder katze tirado en el suelo con el pie de Licaón sobre su pecho, el pobre anciano apenas puede respirar, en su forma de