Maray frunció el ceño en ese momento.
Lo que menos quería es que Connie siga siendo cercana a Rezef.
¡NO LE DARÍA A SU CACHORRA!
¡ELLOS NUNCA PODÍAN SABER LA VERDAD!
—No es nada hija. Quizá estabas tan asustada que te pareció que era… Cálido… Pero es un extraño, nunca vuelvas a abrazarlo o acercarte él, ¿si?
Connie asintió, aunque seguía confundida.
Algo le decía que su mamá no era sincera.
……
Mientras eso sucedía en el salón, en el pasillo, Rezef caminaba cerca de su Beta.
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