—Alfa, ¿Está diciendo que hay un infiltrado caminando libremente por el territorio, y estamos aquí en lugar de alertar a toda la manada? —preguntó uno de los hombres lobos longevos de Luna Plateada.
Sentados a la mesa del salón de reuniones. Rezef exhaló, su mirada seria cargada de furia. Si había alguien que estaba molesto más que nadie… ERA ÉL.
—¡Exijan a Tabitha despertar! —habló otro de los lobos consejeros—. ¡Ella tiene que ser llevada al cuarto de interrogación!
Maray, que se e