Capítulo 146: Moriré si me quedo.
La lluvia caía a torrenciales, las ráfagas del viento arrastrando hojas agitaban el largo cabello lacio de esa hembra de Luna Plateada.
—¡TABITHA! —aullaba en su llamado, Arvy, el lobo de Beta Aiden.
La rápida loba de Tabitha, Thara, se sumergía en las profundidades del verdoso bosque a los alrededores de la mansión.
Bajo ese cielo gris, ese Beta corría empapado, entre los charcos salpicando con el paso de sus rápidas patas, subía montaña arriba entre más buscaba a esa hembra.
Aún por en