Lukas:
Estaba de pie junto a la gran ventana que daba a los terrenos de entrenamiento con un vaso de whisky en la mano cuando la puerta se abrió.
Michael entró, deteniéndose frente a mi escritorio con una expresión derrotada.
Le indiqué la silla frente a mí. Suspiró y se dejó caer en ella, pasándose una mano por el cabello.
—¿Cómo te fue?
Soltó una risa seca.
—Estoy seguro de que ya sabes la respuesta.
—No. —Podía deducirlo por su expresión, pero quería que me diera una respuesta.
Se inclinó ha