Mason llegó a mi casa justo a tiempo. Se veía muy guapo con su camisa clara de botones y sus pantalones. Su pelo rubio arenoso estaba peinado a un lado en su habitual estilo de supermán.
Mason me sonrió, con un ligero rubor rosa tiñendo sus mejillas: "¡Vaya, te ves muy bien Lola!, ¡Tú también Breyona!".
Nos metimos en el coche de Breyona y salimos rumbo al Club Neblina. Ese club se encontraba justo fuera del territorio de la manada. Una ciudad entera estaba fuera de los límites. Aunque no se n