Narra Izan
Alessandra: Es... hermosa.
Nunca habían dicho eso de mi polla, pero no me molesta en lo absoluto viniendo de ella.
Izan: Y tuya.
Recalcó eso, necesito que sepa que siempre lo será, desde el momento que me aceptó, soy suyo en cuerpo, corazón y alma.
Nadie podría reemplazarla, ni siquiera llegar a igualarla, la vida no tendría sentido sin ella.
Alessandra: ¿Puedo tocarla?
Puta madre, puedes hacer lo que quieras con ella, eso quiero decirle, pero lo que digo es:
Izan: Sí preciosa.