Capítulo 44. Rugir la tentación.
—Y nuevamente, ofrecemos disculpas por las molestias, oficial— Johan extendió la mano hacia el uniformado que ya había obtenido una fotografía de él en varios ángulos.
—No hay ningún problema, fue algo menor— contestó el sujeto, haciendo que Johan le dedicara un gesto amable.
El policía se marchó y Asher seguía hablando con el desconocido que ahora se reía por lo ocurrido.
—¿Algo menor? —repitió Johan entre dientes, girándose hacia Asher con esa calma peligrosa que lo hacía ver más alto