Escucharle llamarme, señora White fue tan incómodo en ese momento. Odié que me llamará así, pero sabía que debía acostumbrarme a eso, no tenía escapatoria alguna, por lo menos durante un buen tiempo.
—Déjenos a solas.
—Sí, señor White.
Jason no parecía muy alegra de querer dejarme con su abuelo, pero no tiene más opción que obedecer.
—Encárgate de Mía por nosotros.
—No es mi hija.
—No necesitas encargarte de ella, yo lo haré.
Expresé enojada. Me puse de pie y cargué a Mía para evitarle a él la