—Siempre que la alimentes debes sacarle los gases, de esta manera. ¿Lo entiendes?
—Lo entiendo perfectamente.
—Muy bien, cuando llegue el momento de cambiarle sus pañales, te explicaré como se hace y también de cómo debes bañarla.
—De acuerdo, gracias abuela. No sé qué haría sin ti.
—Estamos juntas en esto, jamás te dejaría sola.
—Lo aprecio mucho, en serio lo aprecio mucho.
—No te preocupes mi niña, lograremos sacar adelante a esta bebé. Tú y yo, siempre.
—Siempre.
Me sentía la mujer más afort