Apenas Regina había recibido su sanción cuando tuvo que ver cómo sus dos laboratorios recibían órdenes de renovación. Era como si el cielo se hubiera derrumbado.
—Tí... profesora Ortega, ¿qué hacemos ahora? —Yulia tiraba ansiosamente de Regina.
Enrique también estaba nervioso, rascándose la cabeza como un mono inquieto. Con los exámenes finales acercándose, los proyectos tendrían que detenerse por los problemas del laboratorio. Sin resultados parciales, ¿qué presentaría al final del semestre? Es