Apenas revisó los documentos, Mateo llamó al gerente de proyectos. —Todo esto, termínalo —ordenó con firmeza.
—¿Qué... qué? —el gerente pensó que había oído mal. Todos eran proyectos prioritarios de la empresa, algunos a punto de dar beneficios, ¿y ahora ordenaba terminarlos de repente?
—¿Hay algo ambiguo en lo que dije? —preguntó Mateo con frialdad.
—N-no.
—¿O es difícil de entender?
—Tampoco...
—¿Entonces cuál es el problema?
El gerente sudaba frío: —Señor Ríos, no entiendo...
—No necesita ent