—Puedes elegir otro vestido si no te gusta este —dijo Gu Lichen.
—No, no hay problema, me quedo con este mismo —dijo Zhong Keke.
Cogió el vestido y entró en el vestuario. Gu Lichen caminó hacia el sofá cercano y se sentó.
Era un vestido morado muy bonito. Cualquiera podía usar púrpura, pero no pudo evitar pedirle a Zhong Keke que se quitara el vestido púrpura tan pronto como la vio con él.
Se veía hermosa con el vestido, y le sentaba bien, pero él no quería verla con él. Le escocían los