Mundo de ficçãoIniciar sessãoComo cada mañana, me levanto y miro por la ventana, todas las casas están ocupadas por sus respectivos dueños, los pequeños jardines floreados, el cielo azul con algunas nubes, el sol brillando con intensidad. Este pueblo era hermoso.
La puerta de mi habitación se abrió dejando ver a mi hermano mayor.
—Aiello —salté a sus brazos.
—Pequeña, mamá está bufando, lleva una hora llamá







