Lemi Murabak
El ambiente en la sala de reuniones era solemne, cargado de la gravedad del momento y de la silenciosa expectación que flotaba en el aire. Me sentía algo perdido, enfrentado de repente a la responsabilidad que mi padre había desempeñado con tanta gracia a lo largo de su vida. Las miradas de los miembros del consejo se clavaron en mí, a la espera de mis primeras palabras como nuevo líder de Karilink.
Mientras me acomodaba en el asiento que una vez había pertenecido a mi padre, sentí