Después de que todo terminó, ambos yacían entrelazados sobre la cama de lujo. Diana miraba fijamente al techo, envuelta en una manta, con un vacío que comenzaba a instalarse en su pecho. Se giró, dándole la espalda a Brandon sin decir una palabra.
—¿Ya terminaste conmigo? Qué fría como siempre —bromeó Brandon, apoyándose en un codo—. ¿Y esta vez qué tal estuvo? Si aún no estás satisfecha, siempre podemos repetirlo…
La furia de Diana se encendió. Se incorporó de golpe y lo fulminó con la mirad