Bianca gritó, tropezando hacia atrás y perdiendo el equilibrio.
Su mente se llenó de preguntas. ¿Un ladrón?
Luchó contra el agarre, pero la fuerza del hombre la inmovilizó contra la pared del baño.
Entonces, de repente, las luces se encendieron, inundando el lugar con una luz intensa. Bianca entrecerró los ojos por el resplandor, solo para ver a Dave delante de ella.
—Ah... eres tú… —suspiró aliviada, aunque no pudo ocultar su molestia—. Casi me matas del susto.
Dave no respondió. Su expresión