Los ojos de Natalie recorrieron a Bianca de arriba abajo antes de soltar una risa burlona, cubriéndose la boca con fingida sorpresa.
—Mira nada más… Qué bajo has caído. ¿Te echaron a patadas?
La expresión de Bianca se endureció y su mirada se volvió fría. Encontrarse con Natalie en ese momento era la gota que colmaba el vaso.
—Vaya, sí que te has superado esta vez. ¿Qué pasó? —preguntó Natalie con tono mordaz, mirando alrededor—. ¿Dónde está tu novio? ¿Te dejó porque no supiste serle fiel?
Esbo