Justin se sentía inquieto. La insistencia en registrarlo le hizo sospechar que algo no andaba bien.
Después de entregar todas sus pertenencias, le permitieron entrar.
Cruzó solo el umbral, y la puerta se cerró de golpe tras él con un fuerte estruendo.
Un escalofrío le recorrió la espalda. Su corazón latía con fuerza, anticipando lo que podría suceder.
Lucas estaba sentado en un amplio sofá de cuero, con un bastón oscuro reluciente apoyado en su mano izquierda, mientras que la derecha descans