Mundo de ficçãoIniciar sessãoDios nos había bendecido con una noche espectacular, el cielo parecía encantado, las estrellas tomaban su lugar llenando el lienzo de destellos que dejaban ver la magia y el poder de la inmensidad del firmamento. Las olas del mar eran tranquilas, la marea había bajado, el agua estaba tibia y nos envolvía con su sal. El viento era plácido y suave, nos deleitaba con su vaivén y las palmas se mecían bailando a su mismo ritmo. En aquel rincó







