PUNTO DE VISTA DE JESS
Los ojos de Blane se llenaron de furia. Ni siquiera me dio tiempo a recuperar el aliento después de hablar.
Sacó los dedos de mi coño empapado con un sonoro chapoteo húmedo que me hizo temblar las rodillas.
Mi coño ni siquiera se cerró de golpe como cuando me metía los dedos yo sola. Lo sentía completamente abierto.
Lo siguiente que supe fue que me obligó a ponerme de cara al árbol, empujándome la columna con la mano.
—Toca tus putos tobillos —gruñó—. Mantén las rodillas