Punto de vista de Eve
Han pasado tres días desde mi último encuentro con Graham.
Pasé horas en la ducha, el agua hirviendo quemándome la piel mientras me frotaba el cuerpo con fuerza, como si pudiera borrar los recuerdos de lo que hicimos.
No sirvió de una puta mierda, porque esa noche, y muchas otras noches, seguían reproduciéndose en bucle dentro de mi cabeza.
Cada vez que me sentaba, sentía un pinchazo ardiente en el culo. Recordándome que la polla del marido de mi hija había estado dentro d