THOMAS
El olor a sangre y poder flotaba pesado en el aire. Me moví por el jardín como un espectro, rápido y golpeando con fuerza.
Jackson no tuvo tiempo ni de parpadear antes de que mi puño impactara contra su caja torácica, haciéndolo retroceder contra la mesa de piedra. Su copa de vino se hizo añicos contra ella, y el líquido carmesí se extendió por el suelo como si fuera sangre.
Tosió y rodó sobre su costado, pero no le di oportunidad de recuperar el aliento. Me lancé sobre él de nuevo, con