TURTELA
En el momento en que entré en mis aposentos, todo el peso cayó sobre mí.
Había aguantado en esa habitación, de pie frente a mi familia, mientras veía cómo se rompía un hombre al que había conocido toda mi vida. Logan —el guerrero duro como el acero, la figura paterna que siempre había caminado sin miedo— se había convertido en algo crudo y destrozado.
Y David…
Esa sonrisa arrogante y condescendiente. El eco de su risa, burlándose de nosotros después de su devastación.
Me agarré al marco