UNA PEQUEÑA DISCULPA
MAURIZZIO
Cuando al fin terminó de atacarme, de lanzar sus palabras semejantes a dardos venenosos que se incrustaban en mi cerebro y corazón, las sentí así, por qué con ellas me atacaba de la forma más certera, pues ponían entre dicho mí actuar, no lo puedo negar, es que todo eso que había dicho era la verdad, era como yo estaba actuando, de la misma manera como ella lo estaba diciendo, de algún modo era igual que esos tipos a los que mencionaba, tal vez lo soy, soy igual a