La noche había llegado, Angelina no podía sacar de su cabeza la ira de Alyssa; tampoco las palabras de Lady Jazmines, aquella dama elegante le había dicho que Alyssa le tenía envidia, algo que ella no podía creer, sus pensamientos se diluyeron cuando Clara llegó al cuarto.
—¿Cómo te sientes?
—Bien mamá —dijo sonriendo.
—Esa sonrisa te salió muy falsa, pero yo sé cómo volverla una sonrisa real —y sin decir nada más se levantó y de un baúl que tenía escondido sacó un hermoso vestido azul turque