--Muchacha… Lea… --observé hacia la mujer de cabello grisáceo y ojos tan parecido a los de Anakin, que solo hice una pequeña mueca que parecía más el significado de aquellas palabras que no deseaba decir en voz alta por temor a quebrarme por completo.
--Mucho gusto soy Lea... Pero parece que usted ya me conoce… --de nuevo esa mirada, una llena de lamento y de tristeza, una que odiaba como a nada, de verdad que lo hacía.
Me recordaba a mi segunda competencia, yo había perdido, ni siquiera había