Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo dieciocho
El traidorSentados en el salón, reímos con las ocurrencias de mi mejor amiga. Justo como en los viejos tiempos. Incluso Luciano, de vez en cuando, deja ver un atisbo de sonrisa. Puedo sentir su mirada fija en mí, mientras Bianca no deja de parlotear.
— Bueno, debemos irnos —anuncia el susodicho—. Vosotras tendréis que poneros al día.Luciano y yo nos alejamos para dejar que Camillo y Bianca se despidan. No decimos una palabra; solo nos miramos en una posició






