Extra 2. Salomón y Julieth. Corazón herido.
—¡Eres una tonta Julieth! —exclamó sin detenerse, hasta llegar a la terraza donde habían estado antes—, él jamás se va a enamorar de ti, porque no eres su tipo —se dijo mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
Se quedó mirando hacia el horizonte, con una expresión de desolación en su rostro y el corazón roto, no era la primera vez que se sentía así y quizás no sería la última, porque jamás Salomón se fijaría en ella, simplemente, había amores que no estaban destinados a materializarse y