Cruces de corazones. Capítulo 8. Momento temido.
Luce con las manos temblorosas marcó el número de su amiga, era una de las cosas más difíciles que le había tocado hacer en la vida, dejar al hombre que amaba en manos de su mejor amiga.
Al segundo repique, Dayana le atendió.
“Hola, nena, ¿Cómo estás?”, interrogó Dayana con voz contenida.
―Hola, Dayana. ¿Estás ocupada? ―preguntó Lucero, intentando mantener la calma.
―No, no estoy ocupada. ¿Pasa algo?
―Es sobre Santiago, quiere hablar contigo, quiere pedirte algo importante, no puedo decirte más